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Historias de la vida real de una madre con discapacidad: La inseguridad de la logística alimentaria

caslaniancaslanian Administrator, Moderator Posts: 72 Reeve Staff
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En nuestra vida cotidiana, mi esposo y yo nos repartimos las responsabilidades en unos 50/50, 60/40 o 70/30. Y sí, leyó esos números correctamente. Se basan en la salud, tiempo, funcionalidad y responsabilidad de trabajo para nosotros. Si es la primera vez que lee mi blog, soy una rodadora de silla de ruedas fabulosa con parálisis cerebral con cuadriplejía espástica y tenemos dos niñas pequeñas. Por eso, en nuestra casa trabajamos con nuestras fortalezas. Lo soy buena para el trabajo en detalle, pero limpio a la velocidad de una tortuga dormilona. Mi marido es una amante de la velocidad y si debe hacer algo, lo hace cinco veces más rápido de lo que yo puedo. Crecer con una discapacidad o adaptarse a una es semejante a adquirir un título avanzado en logística. Antes de comenzar cualquier cosa, debo tener las siguientes preguntas respondidas o en proceso de ser respondidas:

  • ¿Qué tipo de transporte utilizaré para ir a donde voy y regresar a casa?
  • ¿Son todos mis destinos fácilmente accesibles?
  • Si no son fácilmente accesibles, ¿hay una entrada alternativa o un número de teléfono para llamar y pedir una rampa portátil?
  • Si voy a comprar, ¿dónde pondré las compras?
  • ¿Las compras impedirán mi habilidad de volver a mi transporte?
  • ¿Cuáles son mis alternativas?

Con mi scooter actual, puedo cargar tres bolsas con facilidad y hasta cinco bolsas en un momento que salgo corriendo al último momento antes de una comida durante las fiestas.

Sin embargo, toda la logística se ha tirado por la ventana en las últimas tres semanas. Con la parálisis cerebral limitando mi expansión pulmonar y mi asma rebrotando, he dejado de salir de casa o más afuera de mi césped.

Pero esa sensación de escalar montañas (despacio, torpemente y con muchos descansos debido a mi parálisis cerebral) combinada con mi inhabilidad de usar mis habilidades principales para salir a hacer cosas y completando tareas, me ha dejado con un nivel constante de frustración. Esto se ve agravado por el acto real de las compras. Con dos niñas y con tiempo limitado, nosotros compramos en línea por varios años. Pero la planificación no empieza ni termina con las compras, tengo que planificar 21 comidas para cuatro personas. Esto incluye botanas (comidas sin alérgenos/ para la escuela para mi hija mayor), cocinar, recoger un ingrediente al último momento y hacer magia gastronómica cuando parece que no hay nada en la despensa o el refrigerador. La versión actual de las compras parece un loquero; tienes lo que consigues y no queda de otras. La semana pasada perdí dos órdenes de alimentos y tuve que hacer malabares para conseguir lo esencial. Llamé a una de las conglomeraciones de supermercados de la que era miembro por un largo período de tiempo. Quería ver si podían abrir horas de entrega tempranas para las personas con discapacidad. Tras 40 minutos de espera, me refirieron a una caridad o una despensa de alimentos. Le expliqué que estaba buscando comprar comida y que era muy bendecida al poder hacerlo, eso no les sonó bien. Frustrada, mande un mensaje a mi vecino que me dijó que una tienda local estaba haciendo entregar para los ancianos, las mujeres embarazadas, las personas inmunocomprometidas o con una discapacidad. Sentí como si hubiera recibido una Carta de Hogwarts; podía conseguir leche, pan y salchichas (las cuales son un grupo alimenticio según mi nena). El pasado fin de semana, pase siete horas batallando contra una página web del supermercado para completar una orden que había conseguido la semana anterior. Este nuevo modus operandi me quita la capacidad para planificar las comidas, encontrar ofertas, ahorra dinero e incluso tan solo disfrutar el proceso. Algunos podrían decir que esto es un "problema del primer mundo", pero ellos no han tenido que explicar a una nena que ya no hay más de lo que ella quiere y no saben cuándo habrá más; especialmente cuando su superhéroe mami lo consigue todo. No estoy segura de cuándo volveremos a la normalidad, pero cuando suceda, lo voy a apreciar más que nunca.

Soy Kieran Bridget O’Brien Kern. Mi segundo nombre es básicamente poder. Al comprometernos, mi esposo y yo acordamos que la paternidad es un trabajo para dos personas. Soy la cuidadora primaria de nuestros hijos, pero trabajamos como un equipo. Desde la infancia en adelante, nos hemos adaptado y crecido juntos. Cada día trae un desafío nuevo. Cada nuevo reto es una oportunidad de aprender más sobre mí y mi familia. Por favor visite el Instagram de Kieran en @kierieo.

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